










Este juego es genial para que los niños (y no tan niños) aprendan a identificar y expresar emociones de una manera divertida y práctica. Viene con 2 paneles de fieltro (como una cara en blanco), 9 tarjetas que representan emociones básicas (felicidad, tristeza, enfado, sorpresa, etc.) y 75 piezas de fieltro de diferentes formas: ojos, cejas, bocas, narices, orejas, mejillas y peinados.
La idea es que el niño coja una tarjeta de emoción y, usando las piezas de fieltro, monte la cara correspondiente en el panel. Así trabaja la motricidad fina, la coordinación ojo-mano y, sobre todo, comprende cómo se reflejan las emociones en la expresión facial. Es un recurso educativo estupendo para padres, profesores o terapeutas.
El juego es compacto (aproximadamente 9.8x11 cm), ligero y fácil de llevar de viaje o para jugar en casa. No tiene piezas peligrosas (aunque siempre bajo supervisión con niños muy pequeños). Es un regalo perfecto para cumpleaños, Navidad o simplemente para fomentar la inteligencia emocional de una manera lúdica.